¡Pensamiento divergente!

Esta mañana les explicaba lo siguiente a los niños y niñas de 1º:

“A partir del número 24 todos los números, hasta el infinito (∞), se descomponen en combinaciones de 5, 7 o 5 y 7. Os propongo el siguiente reto: ¿sois capaces de descomponer los siguientes números con combinaciones de 5, 7 o 5 y 7? O al menos que aparezca un 5, un 7 o un 5 y un 7.”

Surgieron cuatro estrategias:

1º) Descomponer el número en la decena completa anterior al número a descomponer y completar la decena restante con 5 + 5 o 7+ 3. Por último, añadir las unidades que restan. Ejemplo: 53= 40 + 5 + 5 +3

2º) Con la ayuda de la tabla numérica ir sumando de 7 en 7 (porque decían que se tardaba menos que de 5 en 5) y cuando estaban cerca del número a descomponer sumaban las unidades que faltaban para llegar a dicho número: Ejemplo: 31= 7+ 7 + 7 + 7 + 3

3º) Derivada de la anterior estrategia decidieron empezar en un número más alto para no tardar tanto y luego ir sumando cincos o sietes. Ejemplo: 42= 30 + 7 + 5

4º) Estrategia más compleja y científica. Buscaban un número menor que el que tenían que descomponer y que acabara igual. Después sumaban decenas combinando cincos hasta llegar al número a descomponer. Ejemplo: para descomponer el 64 hallaban la manera de llegar al 14, 24, 34, 44 o 54 utilizando combinaciones de 5, 7 o 5 y 7. Después con combinaciones de 5 llegaban al número a descomponer. 64= 7 + 7 + 5 + 5 + 5 + 5 + 5 + 5  + 5 + 5 + 5 + 5. Incluso llegan a utilizar multiplicaciones para llegar antes al resultado. 64= 7 + 7 + 5 x 5 + 5 x 5

Si no hubiéramos planteado este reto (y si nos basáramos en las etapas del desarrollo cognitivo de Piaget), que por supuesto es de una dificultad alta para alumnado de 1º, jamás hubieran desarrollado un pensamiento divergente para llegar a estrategias de tal nivel y tan eficaces.